La seguridad cierra el ciclo del caos

| FERNANDO ÓNEGA |

OPINIÓN

17 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

SI ES CIERTO el diagnóstico de seguridad que está haciendo el PP, me quiero marchar de este país. Primero, por ese vídeo que han puesto en circulación. ¿Así es la vida urbana de España? Guardias a porrazos, pedradas, barricadas, tumultos, agresiones, mobiliario urbano roto. Si esas imágenes las pasan por las televisiones de Europa, no vuelve un turista más a nuestro país. Quién querrá venir a España, si esto es peor que Bagdad en día de atentado o que Sarajevo en día de bombardeos; casi peor que las noches de ira de los hijos de los inmigrantes en París. Segundo, por los datos. Según las cifras que están pregonando, la criminalidad ha aumentado un 14% desde que el PSOE llegó al poder. Hay cuatro muertos al día por homicidios. Se suceden episodios de okupas. Hay bandas organizadas a mansalva. Los inmigrantes delinquen para no ser expulsados. Se suceden los robos con violencia en domicilios privados. Aparecen los secuestros exprés. El colofón literario del espeluznante panorama lo pone Ángel Acebes con su delicadeza habitual: «Zapatero es una máquina de inseguridad». Y tercero, por la variedad de delitos que se cometen. El PP propone una reforma del Código Penal que contempla tal variedad de delincuencia vieja y nueva que no habrá policías para abarcarla. Con lo cual, será fácil reformar las leyes, eso lo hace cualquiera, pero será materialmente imposible tener grupos especializados de los cuerpos y fuerzas de seguridad capaces de abarcar criminalidad tan varia. Si es todo tan negativo, no sé por qué Rajoy no mandó actuar antes a sus equipos. Los ciudadanos contribuyentes merecemos que los ejércitos populares nos rescaten con urgencia de ese infierno zapateril. ¿Saben lo que ocurre? Que todos los partidos de oposición siguen la misma técnica. Hay un problema serio de seguridad, como en todos los países del entorno. Pero la visión del problema se agudiza y el problema mismo se agiganta en cuanto vienen elecciones. El PSOE hizo algo parecido: cuando gobernaba Aznar, la inseguridad era terrible. Los delitos se multiplicaban, mientras los agentes de la policía y la Guardia Civil disminuían. Sus coches, por no tener, no tenían ni gasolina. Y ahora, Rajoy, Acebes y Astarloa, que eran entonces los responsables, lo perciben con mayor gravedad. Debe de ser que entonces los árboles no les dejaban ver el bosque. Va a resultar que, para percibir el reto de la seguridad, hay que estar en la oposición.