Cada día una idea, un mensaje

| GERARDO G. MARTÍN |

OPINIÓN

LASTIMOSA vida la del político que se siente obligado a lanzar cada día una idea, un mensaje. De vez en cuando se dispensan de aportar algo nuevo, y nos castigan con la reiteración, hasta el punto de que es fácil pensar que la obra prometida se ha iniciado tres o cuatro veces. Los pensamientos van por esos derroteros cuando algunos políticos, los catalanes, están en plena pugna electoral, casi siempre la causa de ese exceso verbal. Qué bien nos iría si verdaderamente los políticos en general, y algunos que todos sabemos en particular, estuvieran callados a la espera de tener la ocasión de exponer una idea brillante y no una estupidez. Ahora le ha tocado al turno a la ministra de Medio Ambiente, que ha lanzado la idea de que algún día se puedan estructurar las tarifas del agua de modo que a partir de 60 litros por persona y día resulten más caras, como elemento disuasorio. Pero ¿qué autoridad tiene esta señora sobre los ayuntamientos para que tomen tal medida? Y si lo que pretende es someter a debate de la opinión pública el valor del preciado y limitado líquido, ¿por qué no ataca problemas verdaderamente vergonzantes, como la construcción en lugares inadecuados de docenas de campos de golf? O aconseja al español medio, que presume con razón de estar entre los pueblos más limpios de Europa, que para seguir en el grupo de los higiénicos, en verano se bañe en los pantanos que hacía Franco y no han tenido continuidad. No parece que una ducha generosa y la cobertura de otras cuatro necesidades elementales se puedan atender con el mínimo Narbona. Alguien tendrá que hacer la antología de las cosas que dicen los políticos por no estar callados. Que no olviden a dos gallegos, José Blanco con docenas de intervenciones, y Anxo Quintana, representado cuando menos con aquello de abrir los quirófanos 24 horas cada jornada durante 365 días al año.