LA SUELTA de visones en tres granjas de la provincia de A Coruña es un claro ejemplo de un ucase de pravedad. En efecto, un ucase es una orden injusta, y pravedad es una iniquidad o una perversidad. Al principio añadí al título: inaudita, pero luego lo he tachado porque ya se han oído (visto), en ocasiones anteriores, salvajadas de este mismo calibre. El ucase también es una orden del zar. Ignoro quién será el zar responsable del ucase de la suelta, pero podemos considerarlo el máximo adalid de la búsqueda del sufrimiento animal. Esta suelta de visones ha sido un hecho mucho más despreciable que el apaleamiento del perro que salió en todas las televisiones e hizo correr ríos de tinta de protestas. Espero que ahora ocurra lo mismo. Lo del perro es detestable, aunque podría tener la atenuante del trastorno mental transitorio. La suelta de visones, para que la mayoría de ellos mueran, ha sido llevada a la práctica con premeditación, alevosía y nocturnidad. No produce ningún beneficio para los autores y sí muchos perjuicios a los visones: la incertidumbre de la huida, el miedo en las persecuciones, el pánico de los atropellos de automóviles y la muerte por sed y desnutrición al cabo de poco tiempo. Además, los supervivientes pueden desequilibrar irreversiblemente la fauna autóctona. Si a esto le añadimos las cuantiosas pérdidas económicas y de líneas de investigación, llegamos a la conclusión de que los autores de la pravedad de la suelta de visones son peores que los apaleadores de perros.