Un mundo de chiste

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

LOS PERIODISTAS de provincias somos muy poquita cosa. Bastante ingenuos, ignorantes y pobretones. Ya lo dijo el alcalde de Toques que es un docto en la materia: somos uns mortos de fame. Porque periodistas, lo que se dice periodistas, los de Madrid. Los que trabajan y dirigen esos medios que gustan de llamarse nacionales, aunque sean tan nacionales como los demás. Periodistas ellos que se saben todos los intríngulis de la vida del país y además deben de ganar una pasta gansa porque tienen piscina en Mallorca, mismo en el mar, y protagonizan vídeos que se difunden más que el de La guerra de las galaxias . Es gracias a estos brillantes periodistas, de Madrid, claro, por lo que nos vamos enterando de lo que ocurre realmente en el país. Son ellos los que se juegan el tipo con arriesgadas investigaciones. Todo por el bien general, por el suyo y por el mío. Sin ir más lejos, El Mundo viene dedicando un esfuerzo ingente a demostrar la implicación de ETA en el trágico atentado del 11-M, y su vinculación con Al Qaida. Y sobre este asunto trabajó infatigablemente desde el mismo día del suceso, con grandes hallazgos. Por ejemplo, descubriendo que en la furgoneta de los asesinos se guardaba una tarjeta del grupo Mondragón, aunque después resultara ser una cinta de la Orquesta Mondragón, que ya es mala pata, porque a día de hoy aún hay medio país tumbado de risa. Pero no cejó en su empeño. Tanto que acabó logrando una entrevista con Suárez Trashorras, que es quien facilitó el explosivo para el asesinato masivo y quien puede enfrentarse a 3.000 años de cárcel. Pedro José se paseó por las televisiones jactándose de las acusaciones de este asturiano que después aseguró estar dispuesto a contar hasta la guerra civil, con tal de recibir algo a cambio. Pero el que la sigue, la consigue. Y claro, tanta investigación siguió dando sus frutos al descubrir otro vínculo entre etarras e islamistas a través de unos paquetitos de ácido bórico que viene a ser algo así como un insecticida, poco peligroso. Pero cuando todo iba viento en popa y cuando Pedro José estaba todo entusiasmado impartiéndonos la mejor lección de periodismo de investigación, a los que somos de provincias e ignorantes, y cuando Mariano y su troupe estaban felices llevando al Parlamento todos y cada uno de los hallazgos de esa rigurosa y fiable investigación, viene el juez Garzón, que es un quisquilloso, y descubre que tres policías falsificaron uno de los documentos claves que relacionaban a los etarras con el 11- M. Así que se nos acaba de caer el mundo, el otro. Nos hemos quedado un poco trastornados y mira que lo sentimos. Sobre todo por el buen periodismo. Por el periodismo serio, riguroso y fiable. Que es el que se hace en Madrid. Porque aquí, en provincias, ni nos enteramos.