Problema resuelto

| ALFREDO VARA |

OPINIÓN

RESPIRÓ aliviado. Las incendiarias declaraciones de Gobierno y oposición sirvieron para aliviar la preocupación que le habían dejado los incendios de agosto. Creía que iba a ser misión casi imposible regenerar los miles de hectáreas quemadas y, sobre todo, encontrar la fórmula para evitar la racha incendiaria de cada verano. Pensaba en las ocho o diez parcelas de monte de sus abuelos, que alguna vez recorrió de niño pero a las que no sería capaz de llegar ahora, ni él ni ninguno de los veintitantos descendientes y teóricos herederos de esas tierras. Le asustaba pensar qué se podía hacer con tanto monte abandonado y del que se desconocía hasta la identidad de sus dueños. Por eso, cuando escuchó los virulentos debates sobre si un alcalde había escondido una motobomba, otros habían retrasado un convenio o la consellería exigía el dominio del gallego a los brigadistas, decidió no volver a preocuparse. Si quienes tienen la responsabilidad de buscar soluciones se entretenían en cuestiones accesorias, o el problema estaba resuelto o la única solución sería cambiar de políticos.