Desmemoriados

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

AHORA que afortunadamente ya superamos aquellos tiempos en los que la calle tenía un solo amo, y al fin es de todos; por eso, porque es de todos, no vamos a escandalizarnos de que el Partido Popular haya desfilado con su amplia cofradía por las de Compostela. Los manifestantes populares expresaron así su desazón y cabreo tras la plaga de incendios forestales que a punto estuvo de chamuscarnos el sistema nervioso. Y lo hicieron porque, como dijo el siempre clarividente Baltar, «hablamos en la calle lo que no se puede hablar en la Cámara». Algún día tendremos que hacer un estudio de por qué nuestra clase política dice y hace en la oposición lo que ni dice ni hace cuando tiene responsabilidades de gobierno. Y por qué varía su discurso hasta parecer que adopta el del adversario, cuando está en labores de oposición o de gobierno. Por ejemplo. Todavía guardamos en nuestras retinas a Touriño y a Quintana sosteniendo las pancartas y criticando agriamente la gestión de Rajoy y Feijoo, entre otros. El domingo vimos a éstos en el mismo papel de los otros. Y algunos lo vimos con la naturalidad con la que hay que ver este tipo de acciones. Que hoy dices o haces una cosa, y mañana, la contraria, por mucho que se insista en que la asistencias del PP a la marcha es «esperpéntica». Quizás los populares no habrían tomado las calles compostelanas si PSOE y BNG hubiesen aprobado la creación de una comisión de investigación para que todos sepamos si hubo o no tramas incendiarios, si se hizo o no todo lo que se podía hacer y si cada uno asumió o no sus responsabilidades. Pero resulta que ahora, a los que se han pasado media vida hablando de investigaciones y de dimisiones, va y les entra un ataque de amnesia. Y es que de tanto bailar la muiñeira con nuestras abuelitas, los pobres se han quedado desmemoriados. Una lástima.