Río revuelto

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

UN INCENDIO en un almacén de productos químicos en Caldas origina un vertido en el río Umia. Todo parece indicar que otra industria de la zona aprovechó la ocasión (a río revuelto) para hacer un vertido adicional de sustancias contaminantes. Si eso se confirma, la sanción a esta segunda empresa debe ser ejemplar. Lo del depósito de la Brenntag fue fortuito. Parece que fallaron todos los sistemas a pesar del actualizado plan de prevención y de los cuatro ISO que tiene la empresa. La culpa no es de los productos químicos, de la química, si no de los responsables de gestionar adecuadamente las sustancias. Buscando el lado positivo, es una oportunidad de aprender algo de química, usando lo publicado en la prensa. La mayor parte de las sustancias nombradas son hidrocarburos (compuestos de carbono e hidrógeno) aromáticos (derivados del benceno). La molécula del benceno tiene forma de anillo y está constituida por seis átomos de carbono y seis de hidrógeno (C6H6). Si se reemplaza uno de esos hidrógenos por un metilo (CH3), se forma el tolueno o metilbenceno. Si se reemplaza por el etilo (C2H5) se forma el etilbenceno. Y si lo sustituye el grupo vinilo (CH=CH2) se forma el estireno. En el xileno (dimetilbenceno) se reemplazan dos hidrógenos por dos metilos. En general, son líquidos, inflamables, tóxicos y muy poco solubles en agua. Se usan como disolventes de sustancias orgánicas, para incrementar el índice de octano de las gasolinas (tolueno y xileno), en la fabricación de plásticos, etcétera.