CUIDADO con la política de hechos consumados, porque es una política que, con harta frecuencia, consuma más hechos que los que se pretende. Lo digo porque a medida que se acercaba la reunión PSE-Batasuna de ayer, se agrandaba una brecha profunda en la política y en la sociedad española. Y ya no se trataba de estar a favor o en contra de que se reuniesen socialistas y batasunos (puede argumentarse a favor y en contra de ello con discursos cargados de razón), se trata de estar en contra de que nuestra sociedad democrática y abierta se agriete y empiece a respirar por sus heridas. Tampoco valen los llamamientos de «todos contra el terrorismo», porque todos estamos contra el terrorismo, pero está claro que en la forma de estar en contra se perciben muy graves y profundas discrepancias El PP dice que Zapatero, con su doctrina del «como sea», quiere anotar en su haber político una pacificación -que no una derrota de ETA-, para encarar con ventaja futuros procesos electorales. Desde el PSOE se responde con continuas invitaciones al PP para que se incorpore a un proceso político que puede acabar, por fin, con el último terrorismo continuado de Europa. Ambos grupos parecen querer lo mismo: el final de la violencia. Pero, ¿por qué casi todo el mundo está tan convencido que no es así y que ni siquiera hablan de lo mismo? Ángel Acebes (PP) se desgañitaba el martes en una televisión pidiendo que alguien -la autoridad judicial, supongo- impidiese el encuentro de ayer entre socialistas y batasunos porque, según él, era una violación de la Ley de Partidos y un reconocimiento, por la vía de los hechos consumados, de la ilegalizada Batasuna como interlocutor político. La respuesta de los socialistas ha sido mantener su cita foto porque, en su opinión, cada paso hacia delante nos aleja del escenario de la violencia y del retorno a las armas. El PP asegura que ETA estaba derrotada, y el PSOE no lo niega, pero las discrepancias ganan profundidad en el diseño de la hoja de ruta del final de la violencia. Y los españoles tenemos lo que no queremos: al PSOE y al PP enfrentados en lo único que les pedíamos un acuerdo: en la política antiterrorista. Que es otro hecho consumado.