Sólo existe Túnez

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

17 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

OLEG Blokhin estaba bloqueado. El seleccionador ucraniano, que fue un pedazo de jugador, un extremo balón de oro, no creía lo que veía. Luis Aragonés le debía una y se vengó a lo grande. Blokhin le ganó a su amado Atlético de Madrid, con el Dinamo de Kiev y gol de él incluido, cero a tres la final de la Recopa del 86. Luis estaba en el banquillo como entrenador y el Pato Fillol bajo los palos. Fue duro. Pero en el fútbol, como en la vida, casi siempre hay partido de vuelta y Aragonés cumplió el dicho de que quien ríe último, ríe mejor. Paliza por paliza, España hundió a Ucrania. Parecía un equipo de la NBA contra uno de la ACB, dos velocidades. Shevchenko boqueaba, como pez fuera de un tiesto de agua. Sólo Alemania salió con ese fulgor y la fantasía no le duró tanto. A España ya se les puede llamar los diablos rojos. Todos se apoyan y están en todas partes. Hay electricidad. La media es un billar. Hasta Torres exhibió una arrancada más propia de Dani Pedrosa. Pero las circunstancias excepcionales no suelen repetirse. Aragonés acertó con el once a la ruleta. Sólo hay un camino: a currar, humildes, partido a partido. Ahora sólo existe Túnez. Y después, Arabia. Lo demás, es humo. Ya pasó. cesar.casal@lavoz.es