Las grandes cuestiones

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

31 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LAS PREGUNTAS de siempre. ¿Ganó Zapatero o ganó Mariano? ¿Estuvo más acertado el presidente del Gobierno o el jefe de la oposición? Pues, mire usted, perdieron los dos. Y desacertados, lo que se dice desacertados, estuvieron también los dos. Lo lamento, pero ninguno estuvo a la altura que exige el debate sobre el Estado de una nación moderna y próspera. Uno por el otro, nos dejaron la impresión de que vivimos en países distintos, de que tenemos problemas diferentes, y de que las aspiraciones también son otras. Después de horas y horas de alborotos, discusiones, amenazas, halagos y compadreos, nos quedamos como estábamos. Con las mismas incógnitas. Tampoco es que esperáramos gran cosa del debate que ayer finalizó. Estamos ya acostumbrados a que este tipo de saraos casi nunca resuelvan nada. Pero quizás en esta ocasión eran tantas las cuestiones que tenemos encima de la mesa y sin resolver, que aguardábamos una mayor concreción. Porque la esencia del debate anual, no lo olvidemos, no es otra que la de hablar de lo que se hizo, de lo que se va a hacer y de lo que se pudo haber hecho y no se hizo. Pero a nuestros líderes lo que realmente les gusta y preocupa son las grandes cuestiones internacionales y la historia de nuestro país en el pasado siglo. Y ahí los tuvimos hablando de las torturas de Abu Graib, de la foto de las Azores, de Bush y Blair y hasta del asalto a Perejil. Y volviendo a recordar lo que significaron para la democracia Alianza Popular y Manuel Fraga. Y pidiendo, después de dos días de debate, otros dos debates. No les vendría mal a uno y otro tomar una pasantía en la que les explicasen por qué subió el Euríbor por octavo mes consecutivo, por qué el precio de la lechuga se ha puesto por las nubes y por qué nuestros universitarios siguen sin saber quién era Calderón. El de la Barca.