LO escribe Saborit en Vidas adosadas : «No faltan fuerzas, sobran miedos». Vivimos en la sociedad del miedo. Es como si al poder le interesase tenernos aterrorizados. Tenemos miedo a los espacios abiertos y a los espacios cerrados. Miedo a comer en exceso y a no comer. Miedo a cumplir años y a ser demasiado niños. Miedo a volar y a matarnos en la carretera. Pascal había escrito que los problemas del ser humano nacen porque no sabe estarse quieto en su cuarto. No lo creo. La vida es contagio, vivir es contagioso. La publicidad nos bombardea con amenazas para que nos dediquemos a consumir, mientras nos consumimos. Si hacemos caso, no tendríamos hijos y sería el principio del fin. Nos quieren temblando para que no tomemos decisiones. Un ser que decide no está controlado, visado. En este delirio de terror hemos llegado a sufrir el miedo más irracional: el miedo a tener miedo. Así nos atan a la cama, frente a la tele y al ordenador. Parásitos de nosotros mismos, amaestrados, adocenados, adosados. Sin iniciativa, enganchados a lo virtual. ¿Dónde quedó el buen salvaje que fuimos? ¿Por qué tenemos que volver a la caverna, aunque ahora sea lujosa, si nos costó tanto salir de ella y ponernos de pie? cesar.casal@lavoz.es