Consulte a su farmacéutico

OPINIÓN

HAY mensajes que hemos oído tantas veces que son auténticos mantras y que, de tanto oírlos, hasta nos lo creemos porque están instalados en nuestro inconsciente. Por ejemplo: «Consulte a su farmacéutico». Pero si usted entra en una farmacia podrá observar que todo lo que tiene a la vista nunca es susceptible de ser adquirido con receta. Los medicamentos están en la parte de adentro o en los cajones; en los expositores, lo normal es ver muchos cosméticos, cosas para bebés y no pocos productos milagro. Porque es un milagro que las arrugas desaparezcan con una crema; o que se pueda perder una talla en un mes con un preparado industrial o que sea posible adelgazar comiendo chocolate. Resultados imposibles para productos carísimos, todos ellos vinculados a la frase mítica: «Consulte al farmacéutico». Y usted va y consulta: «¿Es verdad que me veré diez años más joven si sigo este tratamiento que cuesta 200 euros?». Yo confío a pies juntillas en la honestidad de los boticarios, pero sería la bomba que el farmacéutico respondiera: «No, ningún tratamiento retrotraerá su cutis a 1996. Tampoco éste que vendo yo y que me deja un muy razonable margen comercial». La próxima vez que entren en una farmacia fíjense en los productos que están a la vista y hagan la prueba con cualquiera de ellos: consulten a su farmacéutico sobre si son posibles los maravillosos e increíbles efectos que prometen algunos. Y a ver si el boticario les lleva la contraria.