A negociar

| ALFREDO VARA |

OPINIÓN

UN TRABAJADOR corta el tráfico en el centro de Vigo, junto con un nutrido grupo de compañeros. Alega que defiende sus derechos laborales. Como consecuencia, un joven en paro no puede acudir a la entrevista en que obtendría un empleo y miles de vigueses ven seriamente dificultada su jornada laboral. ¿Las personas bloqueadas por el corte de tráfico tienen menos derechos que quienes les impiden el paso? ¿Son meros daños colaterales del conflicto? ¿En pleno siglo XXI hay que seguir manteniendo fórmulas propias del XIX? Seguro que las reivindicaciones de los trabajadores del metal son legítimas y oportunas. Pero no lo es semejante forma de defenderlas. Bienvenido sea el retorno a la mesa de negociación, que nunca debieron haber abandonado. Y no se levanten sin un acuerdo. Ni los unos ni los otros.