LA GUERRA de Irak ha terminado por hacer hablar a los militares norteamericanos de alta graduación en reserva. Piden la destitución del secretario de Defensa, Rumsfeld, a quien culpan de lo mal que se está conduciendo la actuación de EE.?UU. en función de una política errática. Tengo ante mí los artículos publicados por dos prestigiosos medios: la revista Time y el periódico británico Financial Times, del pasado día 17. En el Time , el general de marines Newbold escribe: «Por qué Irak fue un error». Recuerda las protestas de la gente que representaba el grupo musical The Who con la famosa canción Won¿t get foolet again (No volveremos a hacer el tonto), refiriéndose a la guerra de Vietnam. El general atestigua: «35 años después, hemos vuelto a hacer el tonto y ya no resisto más. He saltado por las cosas mal hechas por el Pentágono y la Casa Blanca. Estos errores se están pagando con sangre y los soldados deben estar seguros de que su sacrificio es por una causa justa». Atestigua que su protesta no es contra la guerra, pero afirma que esta guerra debería ser contra Al Qaida en Afganistán. Expone también los errores cometidos: la distorsión de los informes sobre las armas de destrucción masiva; no emplear los recursos necesarios pedidos por los militares; el fallo en la destrucción del ejército iraquí y no reconocer que la resistencia sería lo peor de la guerra. Por otro lado, el Financial Times publica también un editorial que dice: «Rumsfeld must go» (Rumsfeld debe marcharse). Señala la controversia grave que existe entre seis generales que culpan al secretario de Defensa y la Casa Blanca que lo defiende. En el 2003 fue cesado el jefe de Estado Mayor del Ejército, general Shinseki, por decirle al Congreso que la guerra de Irak hubiera necesitado varios cientos de miles más de efectivos. Según el editorial, estos militares retirados hablan por la palabra de quienes, por su lealtad al mando civil, no pueden hacerlo, y están quemando en Irak sus vidas en defensa de no se sabe qué. Todo ello pone a Bush en sus horas más bajas de popularidad.