Imprevisión

E. GONDREDO

OPINIÓN

DENTRO de un año, el gasoducto que alimenta industrias y hogares gallegos estará al borde de su capacidad. Pero a nadie se le ocurrió que, para entonces, debería estar construida ya la nueva red. Ahora nos dicen que quizás en el plan del 2015. Pero ¿no será demasiado tarde? ¿Puede crecer una economía que se queda nueve años sin carburante? Ni siquiera sobrevivir.