Vigo 3, Santiago 0

OPINIÓN

03 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LA MAÑANA del domingo se dormía en la calma de la espera. Los periódicos pasaban las páginas en mis manos. Los titulares me hicieron sonreír por lo que de las ciudades decían. En Vigo son contundentes: el área metropolitana sigue adelante y, aunque yo no esté de acuerdo con la fórmula jurídico-legal adoptada, el consenso logrado en una ciudad caracterizada por la falta de proyecto conjunto es un tanto a balón parado, en el que el fondo neutraliza a la forma. Otro espléndido golazo es la iniciativa de ampliar el clúster de la automoción a la eurorregión por el potencial que ello supone; un tercer gol es el anuncio de una línea de ferris con Inglaterra, lo cual si acontece hará probablemente de la ciudad viguesa el gran centro de entrada del turismo internacional en Galicia. Una goleada que apenas ensombrecen los datos de ser el vigués el ayuntamiento con mayor gasto corriente y menor inversión de todas las ciudades gallegas, lo cual, unido a la laxitud urbanística, explica una buena parte de sus carencias, que muchas veces los ciudadanos atribuyen a otras instancias, tal vez indebidamente. Una herencia que se arrastra. Es un fuera de juego esperado. En el caso compostelano, las alborozadas propuestas de futuro se suceden con la alegría de los forofos. Un día anuncian una escuela de aviación como algo novedoso en Galicia, cuando ya funciona una en otra universidad; otras veces hacen de la ciudad la capital de la tecnología porque van a invertir en un superordenador sin preguntarse si se ha rentabilizado la ya cuantiosa inversión de antes, porque muchos deben de creer que con invertir en máquinas ya avanzamos en conocimiento e innovación. Después se sitúan en la cúspide comercial de la eurorregión porque van a hacer un centro comercial más grande que el de Narón, el mayor de Galicia, mientras el centro monumental se desvitaliza. Y más aún, el ayuntamiento paga generosamente para que dictaminen el futuro de la Ciudad de la Cultura, concluyendo algo tan obvio como la réplica del modelo Guggenheim, sin saber si hay en el país de Bush otra institución semejante que lo pueda hacer, que en principio parece que no, y si no que lo digan. Va a tener razón Cesar Casal cuando escribió que lo mejor era llevar allí la Xunta, por su simbolismo, por su accesibilidad para los ciudadanos del resto de Galicia, por su aportación a la descongestión de la capital. Dado que la cultura no parece que lo necesite, o de lo contrario ya se habrían encontrado contenidos, me apunto a esa idea. Todo en el aire, en la propaganda, en la forofada. A lo mejor la causa está en la triste suerte del Compos, y ya se olvidaron de cómo se meten goles. ¿Y del Dépor? Ya hablaré otro día, porque ahora ya bastante da que decir.