YA SÉ que estas cosas no se pueden decir y que me voy a meter en un jardín, pero es que, de verdad, no entiendo por qué las diputadas socialistas y de Izquierda Unida abandonaron el pleno del Congreso del miércoles. Y les aseguro que Zaplana me cae mal, no comparto prácticamente nada de lo que dice, me ofende con bastante frecuencia, pero es que todavía no he entendido dónde estaba el machismo o el sexismo en su comentario hacia la vicepresidenta de la Vega. Zaplana dice que a de la Vega le gusta disfrazarse y que alguna vez podría hacerlo de vicepresidenta. Y van todas las mujeres de izquierda del Congreso y se van. He oído decir que Zaplana no habría hecho ese comentario si se hubiera tratado de un hombre, pero yo tengo para mí que si Zapatero se viste de africano lo habrían machacado a base de bien. En realidad sí que entiendo la jugada, imbricada en esa estrategia de tensión a la que están jugando el PP y el PSOE, pero es que me da miedo que Leo Bassi no pueda representar una obra de teatro porque se mete con la religión católica y protesta el cardenal Cañizares; que no se pueda dibujar a Mahoma porque se ofende a la comunidad musulmana; que los Rolling Stones no puedan pronunciar la palabra masturbación en una de sus canciones porque están saliendo en televisión, que todo el mundo... ¿Pero qué mundo es este? Todo el mundo se ofende en nombre de la libertad, para negar la libertad de expresión a la gente que no tiene tantas manías.