El descanso de Alba

OPINIÓN

UN FALLO DEL SISTEMA PERMITIÓ EL MALTRATO DE LA NIÑA DE BARCELONA

08 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Información en la página 22 A LA niña Alba la llevaban por ahí y le ordenaban «siéntate» y ella se sentaba y se quedaba quieta y callada. Hasta que le daban la siguiente orden. Mejor obedecer que volver a la tortura de papá y mamá. Tristemente, Alba no tenía voz. No podía denunciar las vejaciones diarias porque ya estaba fuera de este mundo. Pero por ella habló su hermanastra, que le contó a su mamá y a la policía la perra vida de Alba y el sadismo del padre común. Y por ella hablaron también los médicos que la atendieron, que denunciaron las sospechosas heridas de aquella niña muerta en vida. Ninguna voz sonó lo suficientemente clara para el sistema, que se quedó dormido y satisfecho hasta que la niña Alba entró en coma. Ahora Alba ya no puede hablar, pero, al menos, nadie le pega.