SIN PAZ será más difícil la paz. El espectáculo que están dando los dos grandes partidos decepciona a muchos ciudadanos. Justo en el momento en que la lucha desplegada a lo largo de los años ha llevado a los terroristas a su nivel más bajo, las dos organizaciones llamadas a protagonizar el esfuerzo final aparecen enzarzadas en un combate a en ocasiones barriobajero, al que parece cada día más difícil poner fin. No se trata de suprimir las diferencias ni el debate. Ni es posible ni sería positivo. Se trata, simplemente, de evitar descalificaciones y afirmaciones que huelen a manipulación a gran distancia. Se trata, también, de guardar silencio cuando no hay nada importante que decir y evitar generar expectativas que sería demasiado doloroso ver incumplidas.