Los quirófanos del Sergas

OPINIÓN

26 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

DIEZ MIL enfermos llevan más de 140 días a la espera de una intervención quirúrgica indicada por los facultativos a fin de resolver o paliar su falta de salud. Estos datos los ha ofrecido la responsable de Sanidade del Gobierno de Galicia, antes de comprometerse, vía decreto, a resolver el problema, ya sea en el sector público o en el privado de la asistencia sanitaria. También aseguró que su departamento será inflexible a la hora de hacer cumplir que ningún médico que trabaje en el Sergas pueda atender en su consulta privada a pacientes derivados de la sanidad pública gallega. No hacen falta más hospitales. Hay que utilizar más y mejor los que hay. La Clínica Universitaria de Navarra funciona en jornada ordinaria por la mañana y por la tarde hasta las 21 horas, lo que supone doce horas de actividad normal, frente a las 4-5 del sector público, que concentra su actividad por la mañana, con graves problemas de: hora de comienzo y finalización del programa quirúrgico; incompatibilidad, por dimensión de la plantilla y por falta de espacios por las mañanas, para quirófanos y consultas; y fáciles suspensiones de las intervenciones por la mañana, no así las que se realizan en «peonadas a las tardes». Los anestesistas son un bien escaso, y además acaparan de todo: cuidados intensivos; tratamiento del dolor; consultas previas a la intervención. Alguien debería establecer un orden jerárquico de prioridades, cual es dormir y despertar a pacientes, y lo demás realizarlo con otras especialidades. Las peonadas y la derivación a clínicas concertadas en las que hay intereses de los médicos que trabajan en el Sergas hacen que las esperas sean la base de una actividad económica que complementa generosamente la situación salarial, junto con renuncia a libranzas y guardias localizadas. Es imprescindible aumentar las plantillas para garantizar el trabajo por la tarde y la atención de las guardias, sin pagar extras. Lo que está claro es que las listas de espera son causa de malestar entre los ciudadanos. El cambio anunciado y votado tiene fecha de caducidad relacionada con la cronicidad de este problema. Al frente de las empresas de salud (hospitales y centros de salud) hay que poner profesionales contrastados en el terreno de la gestión y no de la política o de la aquiescencia de la clase médica.