Grupúsculos

Julio Á Fariñas

OPINIÓN

HAN transcurrido ya casi 28 años desde que le escuché por primera vez a un ministro del Interior -lo recuerdo como si fuera hoy, se llamaba Rodolfo Martín Villa- que los Grapo estaban prácticamente desarticulados. Desde entonces, este grupúsculo ha acabado con la vida de decenas de personas. Su última víctima, según todos los indicios, fue una aragonesa llamada Isabel Herrero, que regentaba junto a su marido, también herido en el tiroteo, una empresa de trabajo temporal. Estos días está de moda hablar del final de ETA, otra organización terrorista no menos sanguinaria que los Grapo. No estaría de más que nos fuésemos haciendo a la idea que el final oficial de ETA tampoco garantiza que no vayan a quedar descolgados que sigan matando en su nombre.