Un presidente sin aristas

| CARLOS G. REIGOSA |

OPINIÓN

EL PRESIDENTE de la Xunta de Galicia. Emilio Pérez Touriño, pronunció ayer en Madrid, en la tribuna de Nueva Economía Fórum, un discurso formalmente modélico, sin deslizarse en ningún momento por el tobogán de la descalificación o de la acritud. No necesitó hacerlo para expresar y defender con claridad sus ideas de Gobierno. Y esto tiene mucho mérito en los tiempos que corren. Son ya legión quienes debieran tomar nota de esta actitud, que a buen seguro puede reportarle espléndidas rentas electorales. Ni una salida de tono, ni una arista innecesaria. Casi un milagro. Porque este buen tono, como digo, no le impidió explicar la Galicia que quiere ni defender la oportunidad del debate sobre el modelo territorial español, que no es, dijo, «una especie de invento del Gobierno socialista, ni una imposición de las comunidades autónomas con mayor presencia de fuerzas nacionalistas». Según Touriño, lo que ha hecho el presidente Zapatero «es abrir un apasionante proceso reformista de modernización y puesta al día del Estado de las Autonomías». En este sentido, explicó en qué consiste la vía gallega de reforma estatutaria, «donde la identidad no ponga límites a la solidaridad», y señaló que el modelo de financiación es «el problema más acuciante al que debemos hacer frente». Dijo que el Fondo de Suficiencia «es el elemento de cierre del sistema que nos va a permitir combinar descentralización tributaria con suficiencia, corresponsabilidad con cohesión social y autonomía con equidad». Y rechazó la idea de generalizar una regla de reparto de inversiones en función del PIB porque «ni es razonable ni es justa». Un mensaje éste que me pareció dirigido a muchos, pero también al Ministerio de Fomento, al que le corresponde la ejecución equilibrada del Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes (PEIT), de modo que todas las comunidades converjan en sus infraestructuras. Para que sea así, Touriño cree que Galicia debe recibir en torno al 8% de la inversión estatal regionalizable durante siete años. Sinceramente, no es fácil discrepar de su análisis, que hizo sin poner a caer de un burro los de otros. Todo un logro expositivo.