11 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.
CUANDO el enemigo se equivoca conviene no distraerlo. Puede hacer muchas cosas a tu favor en su contumacia y es mejor ser humilde y no pretender dar lecciones. Pero como estamos en tiempos de debate sobre libertad de expresión a propósito del islam y la Santa Sede, de talibanes y lacayos, te recuerdo que la misma libertad nos ampara a ti y a mí.