21 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.
EN MEDIO de la crispación, los gallegos votaron cambio y sus representantes escenificaron un relevo modélico. El líder de los últimos 16 años dio una lección de cómo se pasa a un segundo plano en la actividad institucional y al frente de su partido, en el que cuatro contendientes protagonizaron un impecable proceso de renovación. El nuevo líder de los conservadores se estrena ofreciendo una era de diálogo a quienes ahora ocupan el Gobierno. Ese puede ser el mejor modelo de la vía gallega de que habla el nuevo presidente de la Xunta: la del diálogo en el que todos participan y nadie grita.