Evo Morales y España

JOSÉ MARÍA CALLEJA

OPINIÓN

TIENE Evo Morales el perfil inquietante de quien parece resuelto a aplicar en la tierra todos los detalles del dogma y la utopía, pero el caso es que ha llegado a la Presidencia del Gobierno de Bolivia con la mayoría absoluta de los votos. Los aliados políticos de Morales -Castro y Chávez- auguran una gestión en la que no faltarán gestos demagógicos, declaraciones campanudas y momentos de tensión, pero si ha llegado al poder de esa forma es porque los que le antecedieron en el cargo han dejado una herencia de corrupción, incompetencia y egoísmo que ha hecho que uno de los pueblos más pobres de Latinoamérica se haya puesto en manos de este iluminado, por si con él puede llegar a fin de mes. Plantea este nuevo caudillo indigenista un programa de mano dura contra las empresas que constituyen hoy una de las pocas referencias presentes y de futuro para un país con riquezas naturales desastrosamente gestionado. Aquí, en España, los periodistas que tienen a su izquierda a la extrema derecha, proponen hacer picadillo con Morales y se tronchan de la risa con la presunta broma gastada al futuro presidente por un medio de crispación. Dicen que nada de recibir al indio y que hacemos el ridículo por hablar con él después de que lo hagan Castro y Chávez... y antes, habría que añadir, de que lo hagan Chirac, el presidente de China y otros tres presidentes más. Gente que no dice ni pío cuando EE.?UU. o España cierran negocios suculentos con la dictadura de China -dictadura que tortura y fusila de forma regular- braman ahora que no se puede recibir a este sujeto, elegido democráticamente. No tengo la menor de las simpatías por Evo Morales, pero no veo otra forma de intentar defender los intereses españoles en aquel país que hablar con él y enviarle mensajes de colaboración en el desarrollo del Bolivia. No veo mejor forma de intentar sacarle del populismo que volcarse en ayudar económicamente a ese paupérrimo país que tiene a 150.000 bolivianos viviendo en España. No creo que la forma de relacionarse con Bolivia sea gastándole supuestas bromas a su nuevo presidente o negándose a hablar con él, para que los periodistas que tienen a la izquierda a la extrema derecha luego no le riñan a uno. En fin, España ha sido siempre una referencia política, cultural y afectiva para los países hispanoamericanos. Ahora es además una referencia económica de primer nivel, también en Bolivia. Ojalá que de esta visita salga una colaboración más estrecha entre España y Bolivia, ojalá de este periplo Morales salga convencido de que hay que ser realistas y no gobernar con el dogma y la demagogia.