LUÍS VENTOSO
26 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EL HÉRCULES C-130 inicia la aproximación a Mostar, oculta bajo un puré de niebla. Bono acompaña a los pilotos en la cabina. El avión baja. El piloto tuerce el gesto: «Huy, ministro, ¡que no veo un pijo!». El copiloto se alarma: «Ministro, que la diñamos...». Y es entonces cuando José-Pepe Bono, responsable de Defensa de España, saca la casta. Abriendo la puerta de la cabina, lanza un grito recio y viril: «¡Chunda, vente pacá !». Su jefe de gabinete acude lívido. El avión bailotea. Inmune al miedo, Bono dicta instrucciones precisas: «Ponme con el Rey, con Rumsfeld y con Ana Rosa, que les quiero contar ejto en vivo. Luego manda un e-mail pa la prensa: ''José Bono lo da todo para tomar el turrón con los soldados que sirven a España allende sus fronteras''. A los fotógrafos de a bordo, que me saquen por el lao bueno. Y que venga mi peluquero de guardia, que con tanto meneo se me ha descolocao el anasagasti ». El piloto clava el avión. Y aunque acaban en las leiras, se salvan. En medio de la bruma, Bono localiza las cámaras y deja una cita para los anales de la historia bélica: «En el día de Navidad ha nacido la esperanza de vida». Por un instante, breve y sublime, la estirpe de Napoleón, César y Alejandro palpita en los inhóspitos prados de Mostar.