Condicional

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

SÓLO DIOS puede predecir el futuro. Los demás hemos de conformarnos con especulaciones. Son tantas las variables que influyen en los meteoros (lluvia, nieve, niebla) que es incierta la predicción meteorológica más allá del cuarto día. El clima (a largo plazo) es muchísimo más difícil de predecir. En el caso del cambio climático, los ecologistas juegan su papel (exagera, que algo queda), amplificado por los medios de comunicación. Los trabajos científicos pueden verse condicionados, en ocasiones, por quien los paga. Si un científico trabaja en un departamento de cambio climático y llega a la conclusión de que tal cambio es muy difícil de predecir o de que hay ciertas probabilidades de que no se produzca, puede caer en la tentación de no publicarlo. Si lo hiciese estaría cavando su propio despido, ya que podrían cerrar el quiosco del cambio climático. Lo que se está haciendo en la predicción del cambio climático es establecer un modelo, teniendo en cuenta las tendencias presentes y fijando la evolución de variables caóticas. Se mete todo en la coctelera del ordenador, se agita y se sacan por la impresora unos resultados, que varían según el modelo de partida y los datos introducidos. Dicho de otra forma, hay muchos futuros posibles en la evolución del clima, pero todos ellos salen de los ordenadores y están llenos de incertidumbres. Así, cuando se dice: la temperatura media de Europa podría subir 6,3 °C en el año 2100 (La Voz, 30-11), lo que debe quedar claro es que se está usando el condicional con valor de futuro y que el dato ha salido de un ordenador que ha agitado un modelo climático. La temperatura también podría subir más e incluso bajar (Una posibilidad escalofriante, P. L. Barry, http://ciencia.msfc.nasa.gov/). Es decir, en el cambio climático todo es incertidumbre.