Tráfico

E. GONDREDO

OPINIÓN

LA TRAGEDIA del tráfico se presentó ayer con toda su crudeza en Betanzos. Muerte e impacto en un doble accidente múltiple. Esta vez todos parecen estar de acuerdo en que la niebla fue determinante. Pero otras veces es la velocidad excesiva, la impericia, el alcohol... Es un problema de un calado social inmenso que todavía no sabemos cómo atajar.