LA PALABRA tuning tiene en inglés tres acepciones principales: en música significa 'afinación'; en radio y televisión, 'sintonización'; y en automovilismo, 'puesta a punto'. Entre los hispanohablantes se emplea aplicada a los coches, aunque, más que como equivalente de 'puesta a punto', para designar la modificación del aspecto de un vehículo al gusto de su propietario. Hay quien considera que el primer tuneador fue Michael Knight, el conductor del televisivo Kitt, el coche fantástico. Marcaron sus respectivas épocas el DeLorean de Regreso al futuro y el papamóvil. El caso más extremo es hoy el del buga del Neng, un bakalaero muy pasado de vueltas que interviene en el espectáculo nocturno del cómico Buenafuente. Tal es la difusión de esta afición que el sustantivo tuning ha originado un verbo, éste ya de naturaleza española, tunear, y un adjetivo, tuneado. Ante el problema del exotismo de tuning, hay quien recomienda su empleo en cursiva, como voz extranjera que es, y quien propone su sustitución por personalización de coches, que tiene, entre algunos más, el inconveniente de su longitud. Por eso no sería descabellada su adaptación en la línea que propone la Academia Española para voces del mismo origen y similar morfología, como camping (campin), ranking (ranquin) o parking (parquin): tunin. Al contrario que esos otros sustantivos, tiene a su favor su juventud. La forma inglesa no ha echado aquí raíces tan profundas. El tunin ya traspasa el mundo del automóvil. Se tunean desde fotos de personas hasta aves, como en esta receta que nos proponen de pollo tuneado: en un horno ya caliente, se pone una fuente con cebolla picada y el bicho, untado previamente con una pasta hecha con mostaza Pommery, pan rallado, aceite y hierbas. De vez en cuando se humedece con el líquido que se va formando en la fuente. Aparte, se cortan patatas en trozos no muy pequeños y se doran en la sartén. Se ponen en una fuente con unos ajos machacados, sal, pimienta, bastante tomillo y un chorro de un aceite afrutado. Se terminan de hacer en el horno, junto al pollo, durante unos 15 minutos. Que aproveche. hablar.bien@lavoz.es