Acuerdo PSOE-PP

| CARLOS G. REIGOSA |

OPINIÓN

ESTE título puede parecer chusco o gracioso, lo sé, pero quien así lo considere tendrá difícil demostrar que el PSOE y el PP no han llegado -por la vía de los hechos- al acuerdo de no alcanzar ningún acuerdo relevante en toda la legislatura. ¡Y éste sí que es un acuerdo global! Es cuestión de repasar el año que está a punto de terminar para ver de qué va tan sutil acuerdo no acordado. Se han roto los grandes consensos del pasado y no se ha alcanzado ninguno nuevo. La discordia en política antiterrorista, relaciones internacionales, educación (LOE) y Estatuto de Cataluña no parece que vaya a menos. Ambos partidos no necesitan ya confrontarse para desentenderse. De algún modo, el desacuerdo precede y se impone a cualquier otra voluntad que pudiera derivarse de un proceso parlamentario o de una negociación informal. Para el PP, todo lo que hace el Gobierno está mal y constituye un peligro para España. Para el PSOE todo lo que hace el PP es soltar patrañas y crispar. En este punto, decir lo contrario (decir que no es así) sería querer negar la evidencia, cuestión harto difícil. ¿Por qué ocurre todo esto? Ambos partidos se han cerrado en que la culpa la tiene siempre -y de todo- el otro. Así, según el PSOE, el PP se ha aislado en un inmovilismo cerril que le impide sumarse al proceso de modernización que preconizan todos los demás partidos y mantiene la crispación como banderín de enganche. Por el contrario, según el PP, el PSOE se niega a todo acuerdo porque es rehén del pacto del Tinell (el pacto fundacional del tripartito catalán) que le prohíbe alcanzar acuerdos con los populares. ¿Qué hay de verdad en todo ello? Hay dos verdades al menos: la que cada uno de ellos proclama cada día. La del PSOE y la del PP, ambas innegociables. Es posible que el tiempo no me dé la razón, pero, a tenor de lo visto, auguro que no habrá acuerdos antes del 2008, es decir, antes del final de la legislatura. EL PSOE se siente cómodo con el apoyo de todos los demás partidos, y el PP nota que crece en su ya asimilada soledad. ¿Por qué iban a cambiar de actitud? No lo harán. Es su acuerdo. El único. Y es una pena. Porque el país iría mejor sin tanta descalificación y tanta tensión.