Uno no, dos

OPINIÓN

UN DÍA, Florentino Pérez dijo que Ronaldinho no, que no estaba maduro para sus galácticos; que no tenía glamur. Tal vez imaginaba que Ronaldinho era un chaval alocado, que no era un hombre de equipo sino una especie de Denilson enredado en bicicletas y rabonas. Humo del Brasil. Y se quedó con Beckham. Desde entonces, el brasileño ha vuelto a dotar al Barça del estandarte mundial del fútbol y, de paso, se ha coronado dos veces como rey del balón. Resulta difícil determinar si Ronaldinho es el alma de este Barça o si, por el contrario, es el Barça el que ha engrandecido al dentudo delantero. Pero lo cierto es que ya no se entienden el uno sin el otro. Frente a un fútbol mecánico, Ronaldinho y el Barça lo rompen todo. ¿Merece un balón de oro? No, merece dos.