Subasta a la baja

OPINIÓN

LAS LONJAS subastan el pescado a la baja, al contrario de las obras de arte. Los hombres del mar parecen estar habituados a ese ritmo, que es inversamente proporcional al que sigue su producto hasta que llega al mercado, y de allí, a la cesta de la compra del restaurante, que lo sirve a precio de lujo. Los interlocutores acudieron a Madrid con mentalidad de lo que son, marineros, en lugar de inflexibles negociadores que no ceden a la resistencia de los tecnócratas. Por eso regresaron con poco: subastaron sus reivindicaciones a la baja. Soltaron amarras porque cada día que pasaba crecían los números rojos en sus cuentas de explotación, en igual proporción que el precio de las capturas de una flota parada a efectos del ministerio, pero activa en el caladero.