El «seny» y la «rauxa»

| CARLOS G. REIGOSA |

OPINIÓN

LOS POLÍTICOS catalanes han demostrado no tener el seny (buen juicio) de la sociedad a la que han representado en la negociación y aprobación del Estatut en el Parlamento autonómico, como han revelado las encuestas que desde entonces se han publicado. Más bien han parecido poseídos por la rauxa , un estado de arrebatamiento y de excitación que en el arte ha producido genios como Dalí pero que, en este caso, sólo ha generado unos políticos que se han pasado tres pueblos. La prueba de que es así -y de que ellos saben que es así- es lo poco o nada que protestan cada vez que, desde La Moncloa, se filtra alguna de las correcciones que el PSOE piensa introducir en el texto estatutario. Sin embargo, la realidad es que el problema sigue ahí, y probablemente también la rauxa que lo impulsó. Una cosa es el silencio actual y otra que los políticos catalanes estén dispuestos a admitir muchos cambios en su propuesta de Estatut . Nadie espera un proceso fácil. Y lo que es peor: tampoco muchos creen en un final amable y conciliador, satisfactorio para todos. Algunas cosas llegan ya torcidas y no será fácil enderezarlas. Sólo cabe esperar que no haya una pandemia de rauxa . A pesar de todo, son muchas las cosas que se pueden hacer bien para que el final del proceso sea aceptable y beneficioso. La primera de ellas es salir del goteo de reformas que el Gobierno piensa defender. Es verdad que se necesita un tiempo para estudiar a fondo el texto actual, pero, una vez estudiado, es necesario trazar con claridad y sin ambigüedades las líneas que no se pueden sobrepasar (algo que, según parece, Zapatero quiere hacer el próximo 2 de noviembre en el Congreso de los Diputados). A partir de ahí, procede invitar al tripartito catalán y a CiU, y por supuesto al PP, a negociar lo mejor para España y para Cataluña (que no son mejorías incompatibles, aunque a veces lo parezcan). Sólo así, sumando disposiciones favorables y recuperando el seny extraviado, será posible avanzar en la reforma del Estatut dentro del marco constitucional y con respeto a los intereses generales. Fuera sólo hay espacio para la confrontación, algo no deseable... pero para la que todos se preparan, lamentablemente.