Juicio a Sadam

| GONZALO PARENTE |

OPINIÓN

DESPUÉS del referéndum constitucional, parece ser que le ha llegado la hora al juicio del dictador Sadam Huseín. Inexorablemente, el proceso internacional tan discutido y discutible avanza en medio del sufrimiento del pueblo iraquí para que Irak alcance su independencia y soberanía plena. Sadam será ahora juzgado por un tribunal de cinco jueces, bajo la acusación de crímenes contra la humanidad, y puede ser condenado a la máxima pena. El cargo principal será la acusación de la muerte de varios miles de ciudadanos kurdos que fueron atacados con gases letales en 1980, y también de la masacre en la población chií de Dujail, donde en 1982 perecieron más de cien personas y varios cientos fueron torturadas. Es evidente que, con todas las dificultades, errores y sacrificios que está padeciendo la población iraquí, ya tiene todo el derecho a desear una situación de paz y estabilidad, libre de las presiones exteriores de unos y otros. El juicio de Sadam marcará un hito en la organización del nuevo Estado de Irak, donde, aunque sea en precario, ya tienen una Constitución, un Gobierno, un Parlamento y unos jueces que van a impartir justicia. Este proceso histórico se puede contemplar con optimismo o con pesimismo, pero también se pueden observar signos claros de que la insurgencia de Al Qaida, apoyada por la minoría suní, está perdiendo la batalla para el desencadenamiento de la guerra civil. Por eso, a pesar de toda la contrapropaganda a favor de los islamistas, la población iraquí se afianza poco a poco en su derecho a ser una nación soberana islámica del siglo XXI.