SI EL OBJETIVO era sensibilizar a la opinión pública sobre sus problemas ya lo han conseguido: han protagonizado primeras páginas de periódicos y apertura de informativos de radio y televisión. Lo lamentable es que haya sido por las consecuencias negativas que el conflicto del transporte está teniendo para el conjunto de la sociedad. Un apuñalado, camiones quemados, toneladas de productos agrarios tirados a la basura, barcos amarrados y centros de trabajo inactivos son un balance más que suficiente para reflexionar. Seguir empeñados en bloquear los centros de distribución soliviantará a la opinión pública. En vez de comprensión hacia un problema real, los transportistas se ganarán la ira de sus conciudadanos. Tendrán que pensar si es eso lo que quieren.