Información en las páginas de A Fondo TAN SAGRADO como el derecho de los transportistas a defender su medio de vida es el de los ganaderos, los pescadores o los pequeños comerciantes a ganarse la suya. La subida del gasóleo afecta también seriamente a otros trabajadores que ahora se ven forzados, además, a tirar sus productos. Nadie puede defender sus derechos pisoteando los de los demás. ¿Se imaginan una huelga en el sector eléctrico con apagón generalizado o un corte de líneas por un paro en el sector de comunicaciones? No puede confundirse el derecho a la huelga con la coacción a quien no quiera secundarla ni con poner a otros al borde de la ruina. Y si algunos prefieren olvidarlo, los poderes públicos están obligados a recordárselo. Y a proteger el bien común por encima de intereses de grupo.