NO NOS habíamos repuesto de la intervención de María José Caride y su perorata sobre la ordenación territorial de Galicia, cuando ese conselleiro que parece ser uno de los mortales con más nombres que apellidos, José Ramón Fernández Antonio, nos ha dicho en el Hórreo que arbitrará medidas para lograr un reequilibrio territorial y evitar además la Galicia de las dos velocidades. Se quejan desde algunas trincheras de que Pérez Touriño ha llenado su Gobierno a la vez que vaciaba las universidades. Y desde el PP se lamentaban, en el caso de la señora Caride, que se dedicara a la reflexión más que a la acción, como si no lo hubieran hecho antes los suyos. Como si muchos políticos de raza, con extracción extramuros de la universidad, no llevaran años moviéndose en la abstracción. En cualquier caso, algunos de los nuevos consejeros socialistas se expresan de manera tan inconcreta y genérica que se puede esperar cualquier cosa de ellos. ¿Qué nos va a traer el citado Fernández Antonio, titular de Economía e Fachenda ? La velocidad única en el desarrollo, que más parece una utopía que algo serio, algo realizable, en tanto el proponente no demuestre lo contrario, se puede conseguir ayudando en la aceleración a los rezagados... o frenando y situando en posición de marcha atrás a los que van por delante. De esas exposiciones mayestáticas, generalistas, todo ambigüedad, se puede esperar cualquier cosa... y no estamos obligados a esperar todos los mismo, ni siquiera a que lo que pueda venir sea bueno. El Partido Popular, que debería tener su cupo de errores más que cubierto, se equivocó al juzgar que la conselleira Caride seguía anclada en la Universidad porque reflexionaba y, según ellos, era incapaz de actuar. Hay demasiados políticos, de su cuerda ideológica y de otras, que nos pintan un futuro que no son capaces de definir de antemano, sin explicarnos los medios... y aún esperan que confiemos en ellos. Yo, en ese punto, con permiso del conselleiro, echo el freno y marcha atrás.