Comprender

OPINIÓN

LOS INDICIOS que apuntan a la debilidad de nuestro sistema educativo se multiplican: desde los porcentajes de fracaso escolar, con los que lideramos la tabla europea, hasta las acusaciones vertidas anteayer en el Congreso Nacional de Economía contra la Universidad española. A veces pienso que la labor de enseñanza se reduce casi a una palabra, eso sí, en todas sus acepciones: comprender. Enseñar a comprender significa enseñar a entender, a penetrar en el significado de las cosas y en su funcionamiento. Comprender es más que conocer y, por supuesto, mucho más que saber usar algo. Comprender significa ser capaz de entender desde dentro, respetando la verdad de las cosas y de las personas, teniendo la humildad de dejarlas ser. Quizá por eso la misma palabra sirve para designar la acción de reconocer, entender y aceptar los sentimientos o los modos de ser de los otros. De alguna manera, sólo el que comprende en el primer sentido es capaz de comprender en el segundo. Por supuesto, las empresas necesitan personas técnicamente capacitadas. Pero, sobre todo, necesitan gente capaz de comprender su entorno y de comprender a los demás: son los que generan ilusión y proyectos. Difícil enseñanza. psanchez@udc.es