Adiós a las armas

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

01 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EL PROCESO de paz de Irlanda del Norte acaba de entrar en una nueva fase; el IRA ha anunciado públicamente que abandona la lucha armada. El 28 de julio hizo esta declaración que ahora se ve confirmada por la entrega del armamento -un verdadero arsenal- para ser destruido por una comisión internacional presidida por un general canadiense y con dos clérigos, uno católico y otro protestante, que dieron fe de la veracidad del acto. Así, una lucha que se había iniciado en 1969, violencia armada inútil que deja más de mil muertos y 30.000 heridos, no ha servido para alcanzar los objetivos políticos que se habían propuesto: que Irlanda del Norte dejase de pertenecer al Reino Unido y pasase a integrarse en la República de Irlanda. Decía Clausewitz que la guerra es la continuación de la política por otros medios, pero es que el estratega alemán se refería a la guerra entre dos ejércitos. El terrorismo no es una guerra, aunque sus promotores lo intenten y por ese camino no se consiguen los objetivos políticos. Mucho menos en estos tiempos en los que la gente cada vez se deja arrastrar con más dificultad por ideales políticos. En estos tiempos, sobre todo en Europa, los territorios y las fronteras no tienen el mismo valor que en el pasado. La humanidad conserva en su memoria los horrores de las guerras del siglo anterior, con sus millones de víctimas. Pero el caso es que el conflicto irlandés sigue, está ahí, como una herida abierta que supura indignación desde hace 800 años, cuando los ingleses invadieron a sus vecinos del Eire. El conflicto sólo tiene solución política, tanto es así que la República de Irlanda tenía en su Constitución un párrafo sobre la recuperación de Irlanda del Norte y han decidido suprimirlo. A cambio los británicos se han comprometido a hacer un referéndum. Pero la paz no se alcanza por decreto, quedan restos populares de uno y otro bando, heridos y humillados largo tiempo. Por eso cada vez me reafirmo mas en algo que repito a mis alumnos: «La paz es un conflicto bien gestionado».