30 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

POR culpa de los gais, los matrimonios de toda la vida se han convertido en algo «polisémico, borroso y disponible». Lo dice el PP en el recurso que ayer presentó contra la ley que extiende el derecho a casarse a los homosexuales. El PP culpa a los gais, pero matrimonios polisémicos, borrosos y disponibles los ha habido siempre. Polisémicos. Matrimonios que para la mujer significan «relación monógama» y para el hombre «mi esposa es la santa madre de mis hijos y los desahogos carnales los resuelvo en el mueblé, vulgo burdel». Borrosos. Matrimonios de aspecto impecable que en la intimidad presentan a la señora que lo integra mazada a puñetazos por el señor que lo conforma. Disponibles. Matrimonios dispuestos a que la bidireccionalidad de la relación se interrumpa ocasionalmente para incluir a terceras personas (vulgo menage a trois ). Claro que, para aclaraciones definitivas sobre el ser homosexual, las que una mujer hizo a la Cope cuando participaba en la manifestación contra el matrimonio gay organizada en Madrid por el PP. Dijo la señora: «Estudié neurociencia cuando hacía psicología. Y entonces allí nos hablaban de que cuando los animales tienen lesionada una glándula que se llama¿ las amígdalas, empiezan a presentar comportamientos tales como los que hacen los homosexuales: copular por el ano. En donde el ano, al recibir esos¿ esos espermas, no puede nunca¿ engendrar, porque se encuentra con caca». Pues eso.