23 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

SI LE atribuyo credibilidad a algunas informaciones «confidenciales» difundidas ayer (y carezco de razones para no atribuírsela), Emilio Botín se la habría jugado a Amancio Ortega (Inditex) y sus aliados Caixanova, Fadesa y Construcciones San José, al venderle el 22% de Unión Fenosa a Florentino Pérez (ACS-Dragados), en una negociación que ha mejorado cualquier oscuro y equívoco regateo en un bazar árabe. Esas mismas fuentes daban cuenta de la indignación de Amancio Ortega (quien creía haber alcanzado un acuerdo antes de que surgieran otras ofertas) y de su decisión de romper toda relación financiera con el Santander. Lo cual me llevó a hacer mía la frustración gallega y formular un deseo tan íntimo como vano: que quienes se han unido sin éxito para comprar el 22% de Unión Fenosa pongan ahora sus ojos en Endesa y contraataquen la OPA de Gas Natural. ¡Todo menos que Galicia quede sin ser sede de una gran eléctrica! Pero ayer las confidencias no dejaban de asaetear el espacio, y una de ellas me crujió la esperanza. Porque, al parecer, aún podría ser el propio Florentino el que lanzase una contraopa sobre Endesa con el visto bueno de Manuel Pizarro. Créanme, todavía no me he recuperado... de no sé qué.