ESQUERRA Republicana acaba de pedir al Congreso que apruebe una propuesta para que los padres tengan derecho a elegir el sexo de su tercer hijo. Y ya ha salido toda esa legión que asume la defensa de la humanidad a decir que la iniciativa es una barbaridad. En primer lugar, porque variaría, según dicen, el equilibrio demográfico y, en segundo, porque lo propone Esquerra, que para la derechona es como el demonio desbocado, al margen de que lo que diga sea sensato o no. Mientras el tema se discute al más alto nivel, yo quisiera hacer mi pequeña aportación al debate para decir que a una pareja que decide ir a por su tercer hijo, no sólo deberían dejarle elegir el sexo de su vástago, sino que tendrían que hacerle un monumento en su pueblo. Porque, con las ayudas que reciben las familias con hijos en este país, tener tres es una machada de proporciones hercúleas. Así que da igual que elijan un niño o una niña; lo que está claro es que las van a pasar de a kilo, a no ser que ella sea neurocirujana, y él, ingeniero aeroespacial. En Francia también les preocupa el asunto del tercer hijo y por eso acaban de anunciar una excedencia especial, remunerada con 750 euros al mes y extensible a un año para quienes tengan un tercer hijo. Una idea estimulante que permite además al beneficiario no perder demasiado de vista el mercado laboral. Pero bueno, todo el mundo sabe que los franceses son unos ignorantes y unos sobraos . Más o menos como los de Esquerra.