Las dos primeras ciudades

LUIS VENTOSO

OPINIÓN

DEBIDO al feliz y espectacular dinamismo de Vigo, ha hecho fortuna entre políticos y periodistas gallegos la siguiente expresión: «Vigo, la primera ciudad de Galicia». La coletilla se refrenda con un dato inapelable: el Ayuntamiento de Vigo es el que tiene más habitantes, 292.059, frente a los 242.000 de su inmediata seguidora. Además, allí se asienta la empresa que más factura de las instaladas en Galicia (Citroen) y cuenta también con el primer puerto pesquero del país (y quizá del mundo). Esos son los poderes más elocuentes de Vigo; amén de la valía de unos ciudadanos muy laboriosos, acogedores y reivindicativos; un clima fantástico, el más benigno de Galicia; y una ría sin parangón. Sin embargo, antes de adoptar como principio de fe que estamos ante «la primera ciudad de Galicia», podemos ahondar en la cuestión. La primera meditación surge cuando se baja al detalle demográfico: Vigo le lleva a A Coruña 50.000 habitantes. Pero pocas veces se repara en que el término municipal de Vigo es de 109 kilómetros cuadrados; y el de A Coruña, de 37,6 (casi tres veces más pequeño). Es decir, si ampliamos el territorio del ayuntamiento norteño al tamaño del sureño, resulta que nos encontramos ante una idéntica población, pues los concellos limítrofes con A Coruña están densamente poblados (Oleiros tiene casi 30.000 habitantes y Culleredo, 24.600). Otro tópico bien arraigado es el que pinta a A Coruña como una ciudad de funcionarios, paseantes y vendedores, frente a un Vigo con músculo empresarial. El informe más fiable sobre el pulso económico en Galicia es el Ardán, elaborado por el Consorcio de la Zona Franca de Vigo. Ahí se descubre que la comarca gallega más rica es A Coruña, con un PIB empresarial de 2.924 millones de euros, frente a 2.521 de Vigo. Cierto que Vigo tiene 2.348 empresas, frente a 2.081 de A Coruña, pero la ciudad del norte supone el 30,8% de la riqueza empresarial total de Galicia, y Vigo, el 26,6%. Y es que A Coruña, teórica segunda ciudad de Galicia, cuenta con la primera multinacional de capital gallego, con el primer banco gallego, la primera caja de ahorros y el primer periódico. A Coruña lidera también el consumo de libros y prensa en Galicia. En la lista Forbes de las 500 mayores fortunas del mundo aparecen sólo tres gallegos. Los tres viven y trabajan en A Coruña. La ciudad funcionarial y diletante tiene a día de hoy 14,9 millones de metros cuadrados de suelo industrial; la teórica ciudad fabril se queda 9,7 millones. Si Vigo es la capital absoluta de la pesca gallega; resulta que en graneles líquidos y sólidos el líder es Ferrol, seguido por A Coruña y Vilagarcía. Vigo aparece ahí rezagado. Galicia tiene el raro privilegio de contar con dos pulmones, dos urbes hermanas y vibrantes que salvan su economía. En el largo reinado de Fraga, ambas fueron ninguneadas en inversiones en favor de una ciudad de menor peso real, primada por su innegable simbolismo y por ser la justa sede del poder político. Pero no es riguroso, ni para el norte ni para el sur, repartir etiquetas de primeros puestos sin repasar los datos y abrir un apasionante debate, que nos ayuda a entender cómo es la Galicia de hoy, sin duda la mejor de la historia.