ALONSO recibirá el Príncipe de Asturias. De esta forma, el nuevo gran ídolo nacional se garantiza que no acabará la temporada en blanco. Esta inyección de moral le quitará presión de encima. El Nano luchará más aliviado para conseguir ese título que ya acaricia, pero que todavía no tiene. Gracias a la generosidad de un ilustre jurado, Fernando ya se ha proclamado campeón de ese heterogéneo certamen que es el Príncipe de Asturias. En él, lo mismo cabe un Induráin con cinco tours, una Navratilova con mil y un torneos que un aspirante a la gloria. Alonso ha añadido una nueva muesca a su precocidad. Ya es el deportista mejor premiado antes de proclamarse campeón. Estamos ante un flagrante caso de mercadotecnia aderezada con unas dosis de paletismo a la española.