Tercer mundo

TOMÁS GARCÍA

OPINIÓN

PARA el movimiento ecologista, Ronald Reagan pasará a la historia como aquel presidente que achacó la contaminación atmosférica al exceso de plantas en los hogares estadounidenses. Pero a toro pasado, los defensores del planeta casi sonríen cuando se les recuerda al viejo actor de Hollywood, sobre todo si lo comparan con George W. Bush, sin discusión el presidente más dañino para el medioambiente en toda la historia. Y precisamente ha sido la Madre Naturaleza, tan denostada por Bush junior, la que, en una especie de mueca cósmica, ha soplado con toda su alma para dejar al descubierto toda la basura que la Administración norteamericana guardaba bajo la alfombra. Parece el tercer mundo, reflexionamos, incrédulos, ante el televisor. ¿Y acaso no lo es? Uno de cada cuatro ciudadanos negros en EE.UU. vive con menos de 9.600 euros al año. En Nueva Orleans, el umbral de la pobreza crece hasta uno de cada tres. El mismo porcentaje, curiosamente, de negros que, en base a una ley federal, tiene abolido su derecho al voto de por vida al haber cometido un delito. En todo el país resisten 47 millones de personas -14, niños- sin ningún tipo de seguro médico. Ésta es la América que ha salido a flote ahora del fondo de las ciénagas del Misisipi. Una América, por cierto, que también votó a Bush. En noviembre pasado, el presidente derrotó holgadamente a Kerry en este estado. El tema central de la campaña fue un referéndum en el que se prohibieron las bodas gais.