NO, NO es una visión pesimista de lo que está ocurriendo; más bien creo que es realista. Mientras finaliza el período veraniego con fiestas que ignoran la realidad, se publican sucesos que desconciertan al más optimista de los humanos. En estos momentos, los desastres naturales contra los que se lucha desesperadamente están produciendo miles de víctimas; la sequía, los terremotos, los huracanes, las inundaciones y los incendios crean un clima de incertidumbre y desolación que no se puede ignorar. Concretamente, el huracán Katrina en Estados Unidos; el tifón Talim en Taiwán; las inundaciones en Europa central, son desastres naturales en los que poco o nada influye la mano del hombre. Pero, por otro lado, la estampida del puente sobre el río Tigris, con más de mil víctimas, contrasta con otras noticias escandalosas. Parece imposible, pero es verdad. Es verdad que en un país africano pobre e infectado por el sida todavía existe un reyezuelo que elige a su decimotercera esposa para su harén entre cincuenta mil vírgenes que en top-less bailan para él con una caña en las manos. También es noticia que en el estrecho de Malaca todavía existen piratas dedicados a capturar barcos mercantes, y que navegar por aquellas aguas, una de las zonas de mayor tráfico marítimo del mundo, es muy peligroso. Finalmente contrastan estas noticias con la escandalosa fiesta de la tomatina , donde se desperdician más de cien toneladas de tomates, o las pruebas de natación por las acequias que hacen los ingleses, que son una demostración de que este mundo loco va a la deriva. Los cinco años del nuevo siglo parece que han roto todos los moldes del pasado siglo XX. En realidad, estamos recogiendo la cosecha de lo que entonces se sembró. Ya vendrán tiempos mejores.