LA aritmética parlamentaria tiene estas cosas. El BNG está a punto de convertir un fiasco electoral en su mayor victoria política de la democracia. El ya vicepresidente Quintana va a pulverizar en un mes límites que el destino le vedó para siempre a Beiras. Con sólo 13 diputados, los nacionalistas rubricaron de un tirón su coalición con el PSOE y la caída del gigante Fraga, se hicieron con cuatro consellerías y, ahora, la rebeldía de Carod Rovira ha multiplicado por seis el valor de sus votos en Madrid. En su acelerada búsqueda de aliados para los presupuestos del Estado, hasta Zapatero le ha prometido un guiño al BNG en septiembre. Quintana gozará de la histórica oportunidad de «exigir»... Pero en su apoteosis política tendrá también la sublime responsabilidad de no pifiarla.