La jauría humana

OPINIÓN

05 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Información en la página 14 UN hombre acude a un cuartel de la Guardia Civil en busca de protección y acaba muerto a palos. No importa si Juan Martínez Galdeano estaba embriagado, si consumía drogas o si tenía antecedentes penales. Ni siquiera importa si se resistió. Nueve agentes de la Benemérita son sospechosos de linchar a un ciudadano, de patearlo durante cuarenta minutos, de golpearlo con porras eléctricas y de sortear de forma voluntaria el ojo acusador de las cámaras del cuartelillo. La historia provoca tal desasosiego que más vale que consigan explicarnos por qué nueve guardias ¿civiles? -no uno, nueve- ejercieron el 24 de julio de ángeles exterminadores. Porque en el caso de Roquetas, La jauría humana estaba dentro de la comisaría liderada por el sheriff.