LA CAPITAL BRITÁNICA FUE OBJETIVO DE NUEVOS ATAQUES TERRORISTAS
21 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Información en las páginas 2 a 5 DESPUÉS de las cuatro pequeñas explosiones de ayer en Londres, el comisario de policía de la capital insistía en que todo estaba bajo control. No era así. El miedo no era tan fácil de controlar. Estaba demasiado vivo el recuerdo de los atentados terroristas que dos semanas antes causaron 56 muertos y 700 heridos. Así lo reconocía Tony Blair: «No podemos minimizar los hechos». Y no podemos minimizarlos justamente porque están diseñados para intimidar y amedrentar, para acrecentar la inseguridad tanto como sea posible. Las palabras del presidente estadounidense, George Bush, sobre la necesidad de impulsar una ideología de la esperanza sonaron ayer especialmente huecas. No parece que la lírica más o menos falaz sea la mejor forma de combatir el terrorismo.