Podemos seguir así

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

PODEMOS seguir como hasta ahora. Culpando de todo cuanto ocurre a la locura de unos pocos y enzarzándonos en peleas inútiles. Podemos seguir haciendo infografías de cómo quedan los buses y metros que saltan por los aires y hasta podemos seguir haciendo pomposas declaraciones de que no daremos ni un paso atrás y de que se van a enterar de quién es el que manda. O seguir diciendo que la única solución a la muerte es más muerte. Podemos seguir haciendo lo que hicimos hasta ahora, que ya vemos el resultado que nos da. O podemos cambiar y tratar de dejarles a los parroquianos del mañana un futuro en el que encuentren algún síntoma para la esperanza, que es lo que empieza a faltarnos hoy. Porque desde que el ex empresario y ex alcohólico se ha hecho el amo del mundo no sólo no ganamos para disgustos sino que cada hora que pasa estamos todos más paranoicos. Hay que ver lo que hemos ganado y lo que perdimos desde que a ese amo se le ocurrió arreglar lo que ya estaba arreglado y empezar a partirle la cara a todo aquel que no le doblaba la rodilla. Hay que frenar esta demencia. Podemos intentar hacerlo ahora o esperar a que vuelen los metros de Roma, Copenhague, París, Berlín, Atenas y otra vez los de Madrid y Londres. Podemos reflexionar sobre si la violencia es la mejor respuesta a la violencia o sobre las causas que han motivado que a día de hoy estemos como estamos. Sobre si hemos ido a las raíces del problema o si no queremos verlas. Y mientras reflexionamos, podemos releer a Borges. Y recordar que en La resistencia nos dice que «la falta de gestos humanos nos genera una violencia a la que no podremos combatir con armas, únicamente un sentido más fraterno entre los hombres la podrá sanar». Pero también podemos seguir como hasta ahora. Asistiendo impasibles a nuestro propio aniquilamiento.